Cómo curarte en salud si eres taxista

Jornadas extenuantes y horarios nocturnos. Sensación de soledad al volante. Atascos que ponen a prueba los nervios. Ser taxista es una profesión de riesgo, como seguramente sepas si tienes una de las 65.000 licencias de taxi que existen actualmente en España o si trabajas como conductor de uno de estos vehículos. Trabajar en el sector del taxi conlleva peligros especiales que muchas veces son pasados por alto por los propios trabajadores.

Sin embargo, si eres taxista deberías curarte en salud y no forzarte en exceso. Sabemos que es un sector muy exigente, donde cada segundo cuenta, y en el que predomina el trabajo por cuenta propia. Estas circunstancias hacen que sea fácil acabar sobrecargandote de trabajo, pero a la larga puede ser contraproducente tanto a nivel profesional, como personal. Para evitarlo, aquí te dejamos algunos de los principales riesgos de pasar tantas ho

ras al volante y algunos consejos para minimizar el impacto negativo en tu salud.

Jornadas laborales infinitas: 9 de cada 10 taxistas son trabajadores autónomos. Dado que los ingresos diarios dependen del número de carreras realizadas, el riesgo de acabar trabajando más horas de las convenientes es enorme. De hecho, la media en el sector roza las 12 horas diarias los días laborables, sube a 13 los sábados y supera las 10 los domingos y festivos. Se trata de jornadas extenuantes, que muchas veces empiezan antes de despuntar el sol y acaban a última hora de la tarde. Los horarios intempestivos acaban condicionando la vida familiar y personal de los taxistas y generando sensación de hartazgo y agotamiento en muchos trabajadores.

La inseguridad: los robos y los atracos han causado más de un quebradero de cabeza a todo aquel que se haya puesto al frente de un taxi. Y sin embargo, no se trata del único problema vinculado a la seguridad: durante la madrugada, el consumo de alcohol y sustancias estupefacientes están directamente relacionados con el incremento de acciones violentas contra los taxistas. Otro riesgo vinculado al de la seguridad es el de sufrir un accidente de tráfico. Se trata de un peligro constante, ya que es un sector en el que el coche es al mismo tiempo la herramienta y el espacio de trabajo.

El estrés: se trata del peor enemigo de los taxistas y está motivado por múltiples factores. Conducir implica mantener un nivel de alerta constante para prevenir accidentes y puede generar estrés debido a factores físicos como el ruido y los atascos. A ello se le une la carga mental de trabajar en un entorno laboral cada vez más inestable y competitivo. El hecho de pasar tantas horas en solitario frente al volante también puede incrementar los niveles de ansiedad. Se trata de un cóctel explosivo que hay que saber gestionar para evitar un impacto negativo en nuestra salud.

El sedentarismo y la falta de espacio en el vehículo: Pasar tantas horas en un espacio reducido como es el coche puede generar malestar físico y posturas forzadas. La falta de espacio dificulta el cambio de posición de brazos y piernas y, a la larga, las malas posturas asociadas a este sedentarismo pueden terninar generando daños en la columna vertebral.

Cómo minimizar los riesgos laborales en el taxi
En el sector del taxi se entremezclan los riesgos físicos y de seguridad con otros de índole psicosocial como el estrés y la carga mental. Se genera así un caldo de cultivo peligroso, que puede llegar a hacer mella en tu salud física y mental y que supone incrementar las probabilidades de sufrir accidentes de tráfico. Para prevenirlo puedes seguir algunas pautas.

Realiza pausas a lo largo de la jornada: En la medida de tus posibilidades, intenta realizar descansos cuando tu cuerpo lo necesite y no en función de los picos de trabajo. Más vale posponer una carrera que sufrir un accidente de tráfico provocado por el agotamiento. Las pausas no solo te van a proporcionar un balón de oxígeno a nivel mental, sino que también te ayudan a cambiar de postura y son un buen momento para conversar con otros compañeros y evitar así la sensación de soledad al volante.

Invierte en seguridad: Si quieres reducir las probabilidades de sufrir acciones violentas mantén las puertas cerradas con llave y las ventanillas subidas cuando estés estacionado o circulando por la calle. También puedes instalar un GPS con disposición de alarma al 112 para ser localizado en caso de emergencia. Si no estás familiarizado con el lugar en el que recoges a tus clientes, nunca está de más que mantengas el motor en marcha cuando te encuentres con ellos. En cualquier caso, tu intuición es tu mejor aliada: fíate de ella.

Planifica horarios de trabajo racionales: Los turnos de trabajo de 12 horas aumentan en un 15% las probabilidades de sufrir un accidente de tráfico. Aunque te parezca conveniente desde un punto de vista monetario, intenta ajustar tu jornada y cumplir horarios racionales. Si te resulta imposible, intenta al menos reducir las horas que trabajes durante la noche. Ten en cuenta que la mayor parte de los accidentes de tráfico provocados por fatiga se producen entre las 3 y las 5 de la madrugada.

Estos son solo algunas pautas, pero lo más importante es que recuerdes priorizar tu salud sobre el resto de factores. Tú eres tu principal herramienta de trabajo y si no te encuentras bien, a nivel físico y mental, te acabarás resintiendo también a nivel profesional. Intenta comer bien, descansar las horas suficientes y llevar una vida activa después de bajarte del vehículo.